viernes, 3 de junio de 2016

Sociedades condenadas

Sociedades condenadas

Ruins












Por Guillermo Arosemena Arosemena
Por ser nación de libertades, Estados Unidos ha sido el imán para atraer las mentes más lúcidas del mundo; de 314 galardonados con el Premio Nobel hasta el 2010, 102 nacidos en otras naciones, lo recibieron mientras trabajaban en ese país. Otros después de recibir el premio, siguieron sus investigaciones en Estados Unidos. También llegaron intelectuales como Ayn Rand, escritora y filósofa, nacida en Rusia, cuyo nombre real fue Alissa Zinovievna Rosenbaum. Todos ellos siguen siendo noticia después de fallecidos. El pensamiento de Rand es actual, sirve para llamar la atención a quienes quieren eliminar las libertades.
En una de sus obras, La Rebelión de Atlas, escribe:


"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada".
Sus palabras, dirigidas al modelo soviético, son aplicables a ciertos gobiernos latinoamericanos. La mayoría practica la ideología correcta, pero lamentablemente en los países que viven bajo la equivocada, la sociedad está condenada, caso de Venezuela, donde hay mucha escasez. Falta lo más elemental para la vida del venezolano.
En el canal de historia de la TV por cable, acaba de iniciarse la serie sobre los grandes empresarios que entre 1865 y 1920, cambiaron el destino de Estados Unidos. En el primer capítulo, el conductor afirma que la grandeza de ese país no se debe a patriotas, ni políticos, sino a empresarios; fueron ellos quienes con sus iniciativas, inventos, tenacidad y toma de riesgos, contribuyeron a la prosperidad mundial. Jamás hubieran podido hacer lo que hicieron, sin garantías ni libertades. Así se creó la clase media.