martes, 24 de mayo de 2016

Países pobres, países ricos y acumulación de capital


Normalmente solemos pensar que la diferencia entre los países pobres y los países ricos proviene de la diferencia en el consumo. Siguiendo este razonamiento, los países ricos lo son porque consumen mucho y de esa manera crean puestos de trabajo, productos nuevos y riqueza.
La realidad es la contraria. Los países desarrollados consumen más en términos absolutos (más unidades monetarias si queremos), pero en relación con sus ingresos consumen menos. Es decir, los países pobres consumen toda su renta mientras que los países ricos no.



Veamos un ejemplo. Supongamos que un habitante de un país rico tiene un sueldo de 1500 euros. De esos 1500 euros consume 1350 euros y el resto lo ahorra. El habitante de un país pobre puede tener unos ingresos equivalentes a 30 euros pero los consume todos. El habitante del país rico consume un 90% de sus ingresos mientras que el pobre consume el 100%.
¿Cuál es la consecuencia de este hecho? Básicamente que los países pobre no acumulan capital y, por lo tanto, son mucho menos productivos.
Pongamos el ejemplo de Robinson Crusoe. Robinson tiene una producción de 10 manzanas diarias. Las coge con las manos y durante el día se las come. Un buen día Robinson se da cuenta que si tuviera un palo podría coger más manzanas porque podría llegar más alto en el árbol y coger manzanas a las que ahora no llega. Estima que podría coger unas 15 manzanas sin problemas. Pero para ello necesita tiempo para hacer el palo. Concretamente necesita un día entero para elaborarlo. ¿Qué deberá hacer? Como el día que esté haciendo el palo no podrá coger manzanas, deberá “ahorrar” las manzanas que necesitas para sobrevivir un día, es decir, 10 manzanas. Si acumula 10 manzanas podrá estar un día sin coger más manzanas y podrá dedicarlo a hacer el palo. ¿Qué significa esto? Que Robinson deberá dejar de consumir 2 manzanas durante 5 días para poder acumular esas 10 manzanas.
En el ejemplo anterior, ¿qué es realmente el palo? El palo es lo que llamamos un bien de capital. Esto son bienes no de consumo pero que ayudan a incrementar nuestra productividad. Es decir, con los mismo inputs (horas trabajadas, por ejemplo) podemos tener más outputs (producción). Otro ejemplo de bien de capital es un tractor. Sólo hay que ver lo que un agricultor es capaz de producir con un tractor en comparación con lo que era capaz de producir con los sistemas primitivos de arado.
Por lo tanto vemos que lo que realmente hace ricos a los países son los incrementos de productividad, y estos dependen en gran medida de los bienes de capital y demás acumulación de capital.
¿Y cómo se acumula capital? El ejemplo de Robinson también nos da la respuesta: ahorrando previamente. Robinson necesita abstener su consumo para ahorrar y así invertir en la elaboración de su palo (bien de capital).
Esta es la principal razón que diferencia a países pobres y ricos: el ahorro. En los países ricos no se consume toda la renta. Este ahorro se pone a disposición de los intermediarios financieros que, a su vez, lo canalizan hacía los inversores que tienen proyectos en mente. De esta manera se incrementará la productividad y el bienestar de la sociedad.