domingo, 17 de julio de 2016

¡La educación no es un derecho!

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El Estado -observó Frédéric Bastiat- es esa gran ficción en virtud de la cual todo el mundo intenta vivir a expensas de todos los demás. Probablemente no existe una teoría que confirme mejor esta definición que la de los “derechos sociales”. Cada vez que un grupo determinado pretende extraer un beneficio material de los demás miembros de la comunidad, lo hace escudado en el manto de moralidad que ofrece esta popular doctrina de los derechos.

¡QUIERO SER UN CERDO CAPITALISTA!

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Frecuentemente el hombre es víctima de sus propios mitos y fantasmas. Los genera de forma artificial y, sin querer, crea su propia ruina. El mito de la riqueza, del cerdo capitalista o del empresario malvado son algunos de ellos. Una sociedad que mira con odio, envidia y hostilidad a los “cerdos capitalistas”, sin saberlo, se está perjudicando a sí misma.
Pongamos el caso de Juan Plátano. Juan no acabó ni la primaria, pero aprendió a leer, escribir y hacer cuentas. Desde pequeño cargaba canastas en La Merced. Ganaba para comer y ayudar a su familia. Juan es un muchacho inquieto y soñador. Se le ocurrió comprar plátanos maduros, de esos que los clientes despreciaban por su mal aspecto. Juan ofreció comprarlos a bajo precio y el vendedor aceptó de buena gana. Eran los plátanos ideales para freír en aceite. Ya preparados los vendía diez veces lo que le habían costado, la gente pagaba con mucho gusto pues estaban deliciosos. Como no se daba abasto para surtir, contrató trabajadores. Su negocio creció como espuma. Acumuló suficiente dinero para comprar un local, luego otro, luego camionetas. Cuando apenas cumplía 20 años ya era un millonario y andaba pensando en incursionar en nuevos negocios.


El Mito del TLCAN

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Título Original : The NAFTA Myth.
Publicado en Octubre de 1993
Los Estadounidenses – o al menos el establishment estadounidense—son la gente más ingenua en la tierra. Cuando Gorbachev intentó vender sus timidas reformas como “socialismo de mercado,” solo el establishment estadounidense celebró. El público soviético inmediatamente notó su falsedad y no la aceptó. Cuando el Stalinista polaco Oskar Lange pidió descaradamente “socialismo de mercado”, solo los economistas estadounidenses echaron porras. El público polaco conocía lo que realmente sucedía.
Para algunas personas, pareciera, que todo lo que tienes que hacer para convencerlos de la naturaleza de “libre empresa” de algo es ponerle la etiqueta “de mercado”, y así hemos presenciado el surgimiento de grotescas creaturas como el “socialismo de mercado” o el “liberalismo social de mercado”. La palabra “Libertad” por supuesto, también es usada para llamar la atención, y por lo tanto otra forma de conseguir simpatizantes en una era que exalta la retórica por sobre la sustancia es simplemente llamarte a ti mismo o a tu propuesta “libre mercado” o “libre comercio”. Las etiquetas suelen ser suficiente para pillar a los tontos.

No Molestes a los Narcos

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Del libro “¡Prohibido Pedir Permiso!” de Santos Mercado
 
Felipe Calderón Hinojosa,ex-presidente de México, ha perdido una guerra insensata. Creyó que ganaría reconocimiento y respetabilidad si declaraba la guerra “sin descanso ni cuartel” al narcotráfico y todo pasó: gastó una cantidad enorme del erario, perdieron la vida muchos policías y funcionarios, creció el consumo nacional de drogas y ahora los cárteles de la droga dan muestras de poder casi imbatibles. Un verdadero fracaso. No terminó con el narcotráfico y perdió prestigio como presidente. ¿Qué ocurrió?
La intención era buena, pues nadie se siente más desgraciado que tener hijos o vecinos drogadictos, pero el método fue malo. Calderón se olvidó de las siguientes consideraciones:

Fronteras y libertad: mi perspectiva libertaria, de nuevo

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Es común que la perspectiva libertaria comparta partes de su mensaje con algunos programas ideológicos. Después de todo a todos nos importa de alguna manera la libertad, y el arsenal de argumentos libertarios podría parecer atractivo para cualquiera que tenga un programa que defender y no sepa muy bien como hacerlo. Walter Block podría ser arrojado por todos los buscadores en la red cuando uno realiza una pesquisa sobre como defender algo, ante la vista de la mayoría, indefendible.
Tras una serie de intercambios con seguidores de la fanpage del movimiento y usuarios de libertarios.info me da la impresión de que algo similar ocurre en torno al debate alrededor de las fronteras y el derecho de los Estados a hacer valer ciertas reglas que implican la regulación (exclusión y asimilación) de la pertenencia individual a grupos sociales.

Repúblicas de libertad 2

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La semana pasada di a conocer la inspiradora historia de la Republica de Cospaia, su nacimiento, su increíble desarrollo y prosperidad, finalmente su fallecimiento a manos del estado destructor. Quien haya leído esta reseña pueda pensar; “eso sucedió hace muchos años y ahora vivimos otra época.” Sin embargo, podemos informar de un extraordinario suceso que ocurre en estos momentos en la ex-Yugoslavia. Una autodenominada “micro nación” ha surgido y está atrayendo el interés mundial. Liberland es un territorio de 3 millas cuadradas (unos 5 km.) en las riberas del Danubio, entre Croacia y Serbia. La pequeña parcela no ha sido reclamada por ninguna de estas dos naciones y el político libertario, Vít Jedlička, ha puesto su bandera en ella bautizándola como Liberland.

Repúblicas de Libertad

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El presidente Peña Nieto, tal vez en su desesperación ante la avalancha de malas noticias económicas y, sobre todo, la estrepitosa caída de su imagen frente a tantas señales de corrupción que emanan de su más cercano círculo, se lanza a informar su intención de establecer varias “zonas libres” en el territorio nacional. Pero como reza el viejo refrán; “Del dicho al hecho hay mucho trecho”.
Para establecer una “verdadera zona libre”, ciudad privada, o como se le quiera llamar, se requiere el liderazgo de un verdadero estadista visionario  a imagen y semejanza de un Lee Kuan Yew, padre de Singapur, un Sir John Cowperwaite, el arquitecto de Hong Kong, un Thomas Jefferson, padre de esa patria que fueron los EE. UU. como una gran zona de libertad durante todo el siglo 19. Disculpe usted Presidente, pero como dice la canción; “Tu pa ser un estadista necesitas muchas cosas”. Ahora presidente, si realmente quiere vestir el ropaje de estadista, olvidarse de los remedos de “zonas libres” que hemos tenido en México, le envío un par de pistas que le sirvan como mapa y compás en sus, hasta estos momentos, buenas intenciones.

Solamente los malos gobiernan.

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Hace unos años tuve la fortuna de leer ese excelente libro de Hans Herman Hoppe, “Democracia, el dios que ha fallado.” Al ir avanzando en su lectura, llegaban a mi mente la infinidad de pronunciamientos contra la democracia que, en su momento, hacían los padres fundadores de EEUU. Desde Washington, Jefferson, Adams, sus pensamientos se conjugaban en la frase de Adams: “La democracia es más sangrienta que la monarquía o la aristocracia. Es enemiga de la libertad, de la propiedad privada, siempre ha tenido corta vida y ha muerto violentamente.” Por ello, decidieron que su país no fuera democracia, sin república.

Eduardo Galeano y el arrepentimiento

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Entre algunos católicos, hay la idea de que no importa lo que hayas hecho en tu vida, lo realmente importante es lo que pienses antes de morir y te arrepientas. Quizá lo mismo deba aplicarse a Eduardo Galeano, quien lamentablemente murió hace unas horas en Montevideo.
En sus libros, y particularmente en su famoso Las venas abiertas de América Latina, Galeano inventó la historia de Latinoamérica de acuerdo a sus prejuicios e ideas pre concebidas. Así, creo nuevos mitos y subterfugios para perpetuar la eterna adolescencia e irresponsabilidad de las sociedades latinoamericanas. Y lo hizo a una escala planetaria pocas veces vista, dándose el lujo, por ejemplo, de “saltar” a los números de un best seller (su último libro para la editorial Siglo XXI, llegó a los 80.000 ejemplares).


La libertad, la ley y Leoni (parte 1)

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Escribir acerca del pensamiento jurídico de Bruno Leoni fue un reto autoimpuesto con el fin de que mis compañeros libertarios fuesen sensibilizados acerca de la importancia de la ley y el derecho con relación a la libertad. No pretendo en este escrito hablar de la biografía de Leoni, pues al interesado le basta con teclear en algún buscador de internet el nombre del jurista para enterarse de su vida y obra. Lo que sí busco es  acercar al curioso las ideas que con respecto a la libertad y su relación con la ley tenía el pensador, para que juntos reflexionemos sobre estos temas. Me concentraré exclusivamente en la obra La libertad y la ley, escrita en 1961 por Leoni, la cual al principio nos muestra algo que el pensador creía sinceramente y es que para él, en ese tiempo, parecía ser que la libertad era mayormente defendida por economistas que por juristas, y es que los juristas hablan como si estuviesen atados. Bueno, lo mismo sigue pasando en esta época y para muestra estoy yo mismo que soy economista y en efecto, antes de estudiar derecho ya sentía el deber de defender la libertad, aunque con el sólo conocimiento económico, mi aproximación a la libertad fuese más parcial, más inacabada, más precaria, que la que obtuve después de estudiar derecho en la universidad.