sábado, 9 de julio de 2016

La economía en situación de extrema gravedad


La economía española se encuentra en una situación de extrema gravedad. La combinación de unos desequilibrios estructurales ni resueltos ni encauzados con la tormenta que azota la Eurozona coloca a España en un entorno crítico. Por añadidura, el paulatino cierre del acceso del sector privado a los mercados financieros junto a la creciente aversión al riesgo soberano español, consecuencia tanto del panorama presupuestario, financiero y económico interno como de la fórmula adoptada por los líderes de la Eurozona para resolver la crisis de deuda y bancaria amenazan con transformar los problemas de liquidez de la economía española en un problema de solvencia. En este contexto, la recaída en la recesión era inevitable.


Ojo con subir los impuestos


Los Presupuestos Generales del Estado para 2012 se enmarcan en un entorno definido por la necesidad de reducir el déficit público hasta el 5,3 por 100 del PIB, esto es, dos puntos y medio en un entorno recesivo. En dos ejercicios, España se ha comprometido a realizar un ajuste del agujero presupuestario de 5,5 puntos del PIB, un esfuerzo no realizado jamás por ningún Gobierno en tan breve espacio temporal. En este contexto, la presión sobre la política fiscal española no procede tan sólo de conseguir esa ambiciosa meta, sino también de la necesidad de eliminar las dudas que la derrota” del PP en Andalucía han creado en los mercados en el sentido de que éstos han considerado que el Gobierno Rajoy podría tener mayores dificultades para acometer el proceso de consolidación de las cuentas públicas.


Por qué no pueden subirse impuestos sólo a los ricos


La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) acaba de publicar un estudio muy interesante sobre la distribución de la carga fiscal entre las familias españolas. El titular más llamativo del informe ha sido el de que los hogares con menor renta pagan el mismo porcentaje de impuestos que los hogares de renta alta.
Y es que, en efecto, las familias con menor renta abonan un 28,21% sobre sus ingresos, mientras que el 1% de familias más ricas, apenas soportan una carga fiscal del 33,10%. En realidad, es necesario matizar que, por un lado, las rentas del primer quintil no están adecuadamente calculadas, ya que incluyen rendimientos negativos (lo cual reduce la base sobre la que se calcula el tipo impositivo, aparentando que éste es mucho mayor de lo que realmente es). A su vez, también hay que aclarar que estos cálculos no incluyen ni las cotizaciones sociales a cargo del empresario (que padecen en última instancia los trabajadores) ni tampoco el Impuesto de Sociedades (que soportan en última instancia los receptores de rentas del capital).


La educación política en Estados Unidos

MARIA BLANCO


La noticia del baile de partidos de Irene Lozano me pilla en Indianápolis. Desde aquí todo se ve distinto. Hace pocos días el debate Hillary Clinton y Bernie Sanders ocupaba las portadas de los diarios. Esta mañana la noticia era la lucha de tuits entre Jeff Bush y Donald Trump a costa del atentado del 11M. Trump recordaba a Bush que sucedió bajo el mandato de su hermano George y apuntaba que quien había sacado el tema era el propio Jeff al asegurar que no había sucedido nada malo bajo el mandato presidencial de Bush, jr. No se andan con remilgos en Estados Unidos. Y en unos meses, el vencedor de las primarias luchará por la presidencia sabiendo que cuenta con el respaldo del compañero de partido que perdió en las primarias. Eso debe escocer bastante. Pero forma parte del juego democrático. O debería ser así.


Contra los derechos sociales

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La lucha contra la desiguadad o por la consolidación de los derechos sociales son, realmente, lo que da forma al discurso político e ideológico de los socialistas o intervencionistas, valga la redundancia. Aunque, a decir verdad, en los últimos tiempos, la idea de derechos sociales se ha ido incorporando también, desafortunadamente, como elemento dinamizador del programa político y de la agenda de otras muchas corrientes políticas e intelectuales, a pesar de que, erróneamente, haya casos en los que pretendan erigirse como representantes o valedores del liberalismo.
Dicho lo anterior, habría que preguntarse en qué momento la socialdemocracia –sistema estructural y hegemónico tanto en España como en Europa– se quedó sin argumentos y se dispuso a elevar cada uno de sus propósitos a la categoría moral de derechos. Pero, sobre todo, habría que preguntarse por qué materializan esos supuestos derechos en una avanzadilla contra la libertad de los individuos y sus –esta vez sí– derechos más elementales, también llamados derechos negativos o, en conjunto, libertad negativa. Nos referimos, por supuesto, a la vida, la libertad y la propiedad privada.

Una alternativa liberal al Brexit


El Brexit ha supuesto un tsunami institucional con multitud de ideas solapadas y  contradictorias. Ni todos los partidarios de sacar al Reino Unido de la Unión Europea son xenófobos (aunque sí los hay) ni apoyar a la UE equivale abrazar la bandera de la libertad de movimientos de personas (los sirios hacinados en los campos turcos tendrían algo que decir al respecto), ni la integración entre sociedades pasa inexorablemente por la unificación política.
La unión política no es ni condición necesaria ni suficiente para que las sociedades puedan relacionarse por la vía de entretejer más y más lazos entre ellas
¿La Unión Europea es la unión de los europeos?
Una de las ideas que favorece que gran parte de la población se declare fervientemente europeísta quizá sea la de equiparar “sociedad” con “política” o “estado”, cuando en realidad la unión política no es ni condición necesaria ni suficiente para que las sociedades, a través de los individuos o grupos que la integran, puedan relacionarse por la vía de entretejer más y más lazos entre ellos. Esta idea también sirve de base para propugnar un poder político cada vez mayor: si el Estado, los políticos y burócratas, somos nosotros (el pueblo), ¿qué problema hay con su tamaño? ¿Por qué no una UE con un gobierno fuerte? ¿Qué riesgo puede haber en su deriva cada vez más intervencionista? La fusión de Estado y sociedad nos impide entender la peligrosa relación que hay entre la extensión del Poder y la preservación de la libertad del individuo (sociedad).


Johnson a la Casa Blanca


Qué buenas noticias nos llegan últimamente desde los Estados Unidos. La convención del Partido Libertario de ese país, celebrada en Orlando, ha actuado con la madurez propia de una formación que, a sus cuarenta y cinco años de vida, es consciente de la gran oportunidad que le brindan las circunstancias de 2016. Esa madurez ha llevado a los libertarios estadounidenses a elegir un ticket sólido, con posibilidades reales de alzarse con la victoria en noviembre, acabar con el odioso bipartidismo y frustrar las expectativas de sus candidatos, Hillary Clinton y Donald Trump.
La primera representa el establishment puro y duro de una Norteamérica tan socialdemocratizada que Eleanor Roosevelt lloraría de emoción. Clinton es la candidata del conglomerado de industrias armamentísticas y de los cárteles regulatorios y subvencionados como el de la automoción. Es la candidata de lo que allí denominan crony capitalism, una perversa distorsión del capitalismo que lo transforma en una maraña de redes clientelares y prebendas plasmadas en la legislación.


Muchas Noruegas


La semana pasada, a la vuelta del Brexit, Nigel Farage intervino en el Parlamento Europeo. Nunca me han caído bien ni él ni su partido, el UKIP, porque su rechazo a la Unión Europea se debe más a motivos nacionalistas que a una reflexión pro-Libertad acorde con nuestro tiempo. Sin embargo, me indignó ver cómo el jefe de los eurócratas, Jean-Claude Juncker, cuestionaba su presencia y se permitía incluso encararse con él para preguntarle “¿qué hace usted aquí?” Esto es el mundo al revés porque Farage, guste o no, sí tiene el mandato de una circunscripción electoral que le ha elegido para dirigirse a esa cámara. Quien no tiene la menor legitimidad democrática es, precisamente, Juncker. Y tampoco la tiene la Comisión Europea que preside. Es monumental la prepotencia de la oscura élite extractiva bruselense, ajena a todo voto y a todo control, al cuestionar a un eurodiputado electo que, sencillamente, dice cosas que ellos no quieren oír. Sobre esos cimientos se ha construido el entramado institucional europeo y cada vez parece tener peor arreglo. Es normal que el país cuna del parlamentarismo rechace un pseudoparlamento de cartón-piedra (generoso en privilegios para sus miembros, eso sí) y un poder ejecutivo ensoberbecido, opaco y ajeno a todo control, que además nos cuesta un riñón y recorta severamente nuestras libertades inmiscuyéndose en todo lo que hacemos.
Ya está bien de que la Unión Europea sirva como excusa para imponernos a todos decisiones que podríamos tomar individualmente, y para hacer ingeniería social, económica y cultural

La derecha es ignorante; pero la izquierda es malvada


Al leer unas declaraciones de Cristina Pedroche me vino a la cabeza el filósofo norteamericano John Searle. Que es como si un selfie subido a Instagram por Gerard Piqué hiciera pensar en un plano secuencia de Andréi Tarkovski o llegar a rememorar los siete tomos de En busca del tiempo perdido con un tuit de Donald Trump. El caso es que la guapa presentadora, además de apostar porque siempre querría más a David Muñoz que a los posibles hijos que pudieran tener (algo tan arriesgado como el tatuaje que se hizo Melanie Griffith con el nombre de Banderas), se proclamaba fan política de Alberto Garzón definiendo “ser de izquierdas” como “querer el bien para todo el mundo”. En ese momento, me zambullí en el recuerdo de otra entrevista como una magdalena proustiana en té.


Neoliberalismo neopopulista


El liberalismo ha estado en contra de todo tipo de absolutismos, del aristocrático al democrático, aunque, en ocasiones, ha sentido la contradictoria tentación del absolutismo liberal: la idea de que una élite tecnocrática sabe mejor que el pueblo lo que le conviene. Para ello, pensadores liberales han despreciado al pueblo calificándolo de “masa”, una mezcla de ignorancia enciclopédica y sesgos cognitivos que haría que sus juicios estuviesen condicionados por la pereza, la cobardía y/o la estupidez. Los liberales se dejan llevar, entonces, por la impaciencia y la pedantería, arrogándose la paradójica misión de convertirse en “vanguardia de la burguesía” para llevar a los supuestamente indocumentados y errados votantes, consumidores y ciudadanos hacia lo que verdaderamente es bueno para ellos.
Se ha preferido satanizar a los votantes euroescépticos tildándolos de “viejos”, “paletos” y otras lindezas

La destrucción de la democracia en Chile, hacia una memoria histórica verídica

Creo que estamos entrando en uno de esos momentos clave en los cuales se puede torcer definitivamente la historia de un país si se tolera la ilegalidad y el desquiciamiento violento de la acción política.

Los recientes hechos de violencia política me han llevado a desempolvar un ensayo que publiqué el año 2013 en el número 55 de la revista española La Ilustración Liberal. Creo que estamos entrando en uno de esos momentos clave en los cuales se puede torcer definitivamente la historia de un país si se tolera la ilegalidad y el desquiciamiento violento de la acción política. Eso le ocurrió ya una vez a Chile, el año 1967, y las consecuencias fueron terribles: pocos años después sucumbía nuestra democracia y el país se adentraba en una larga dictadura. De ello trata este texto que ojalá nos ayude a despertar antes de que sea tarde.


Axel y Gloria contra el Parque Jurásico

Con datos y argumentos contundentes, Kaiser y Álvarez corroen piezas del parque jurásico ideológico que la izquierda construyó con éxito en Chile durante los últimos años. Este ha sido de una eficacia notable y por eso líderes de la izquierda chilena han podido, sin sufrir costos políticos, celebrar a los Castro, alabar a los Honecker, aplaudir a la monarquía comunista de Corea del Norte o justificar la violencia de encapuchados contra la propiedad pública y privada.

Roberto Ampuero
Foro Líbero
El libro “El Engaño Populista”, del chileno Axel Kaiser y la guatemalteca Gloria Álvarez, instala a mi juicio tres valiosas dimensiones en el debate político-ideológico. Por una parte, ofrece una acertada radiografía del populismo y el estatismo actuales, de sus iconos Ernesto Guevara, Hugo Chávez, los hermanos Castro y Pablo Iglesias, y de sus fracasados modelos inspiradores, como los de Cuba o Venezuela. Y por otro lado, aporta a la consolidación de una generación de jóvenes intelectuales de corte liberal que, en Chile, también integran Hugo Herrera, Pablo Ortúzar, Julio Isamit, Cristóbal Bellolio, Jorge Gómez y Marcel Oppliger, entre otros. En tercer lugar, la obra propone cómo batallar concretamente contra las ideas populistas.
 

Los peligros que acechan a Turquía

Este país se ha convertido en la gran barrera que impide un mayor flujo de refugiados sirios y de otras nacionalidades hacia diferentes países europeos. Es que Turquía es lo único que separa a Europa de una de las zonas más convulsionadas de Medio Oriente, como el norte de Siria e Irak.

Alberto Rojas
El atentado perpetrado este martes en el aeropuerto internacional Atatürk, el más importante de Estambul, nuevamente puso a Turquía en el foco del terrorismo internacional. Hasta el momento ninguna organización se ha responsabilizado del ataque, aunque todo indica que los autores estarían vinculados al Estado Islámico (EI).
Las autoridades turcas ya revelaron que los tres atacantes —que primero dispararon con rifles de asalto en contra de la gente y luego hicieron estallar sus respectivas cargas explosivas— eran extranjeros: un uzbeko, un kirguiso y un ruso. Y la detención de al menos 13 sospechosos indicaría que los tres atacantes no actuaron solos.


Historia de un gobierno

En “La Historia se escribe hacia adelante”, Mauricio Rojas no se limita a contar lo ocurrido durante un gobierno, también busca respuestas a la derrota presidencial de la centro derecha en el 2013 e invita a sus entrevistados a mirar el antes y el después de esos cuatro años para un sector político que, al parecer, nunca terminó de acomodarse del todo al rol oficialista.
Publicado el 08.07.2016
Isabel Plá
“La Historia se escribe hacia adelante” es el libro en el que Mauricio Rojas convirtió una serie de entrevistas al ex Presidente Sebastián Piñera y a otros doce protagonistas de su gobierno, a través de las cuales relatan su experiencia durante esos intensísimos cuatro años.
El libro tiene un valor más allá del obvio aporte histórico, siempre necesario para reconstruir con cierta distancia en el tiempo lo vivido durante un mandato presidencial. Tiene, para empezar, el sello particular que Rojas imprime a todos sus trabajos: agudeza, opinión, un estilo sencillo de exponer cosas complejas – talento clave en un libro de entrevistas– y un tono muy amable para hacer preguntas difíciles, ninguna de las cuales queda acá sin respuesta. Y es, a mi juicio, un libro especialmente interesante para evaluar el momento político por el que hoy atraviesa Chile.


Bachelet y el populismo

La realidad es que el gobierno que ella ha liderado, aunque más moderado que otros de la región, ha abonado el terreno para la ideología y la demagogia en nuestro país acercándonos peligrosamente a la desastrosa ruta que han seguido otras naciones latinoamericanas que han caído en el engaño populista.

El reciente libro El engaño populista, que escribí junto a Gloria Álvarez, ha generado controversia por afirmar que la Presidenta Michelle Bachelet sigue la tradición populista de la izquierda latinoamericana. Su foto figura en la portada junto a personajes como Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Lula Da Silva, Fidel Castro, Cristina Kirchner y Pablo Iglesias. ¿Merece la Presidenta ser situada en ese lote?


Releyendo a Sarmiento

Releyendo a Sarmiento

Cuando apareció en Santiago de Chile, hacia 1850, la primera edición de Recuerdos de provincia, Domingo Faustino Sarmiento contaba 39 años. En ese libro historiaba su vida, historiaba las vidas de los hombres que habían gravitado en su destino y en el de su país, historiaba sucesos inmediatos de repercusión dolorosa. El decurso del tiempo modifica los textos; Recuerdos de provincia, releído y revisado ahora, no es ciertamente el libro que yo recorrí hace ya más de 60 años. El mundo, por esa época, parecía irreversiblemente alejado de toda violencia. Ricardo Güiraldes evocaba con nostalgia (y acaso exagerable épicamente) la dura vida de los troperos; a mis amigos y a mí nos alegraba imaginar que en la alta y bélica ciudad de Chicago se ametrallaban los contrabandistas de alcohol; yo perseguía con tenacidad, con tenacidad literaria, los últimos rastros de los cuchilleros de las orillas.


Del cielo y del infierno

Del cielo y del infierno

Para casi todos los hombres, los conceptos de cielo, de felicidad son inseparables. Los teólogos definen el cielo como un lugar de eterna gloria y ventura y advierten que ese lugar no es el dedicado a los tormentos infernales. Butler, a finales del siglo XIX, proyectó un cielo en el que todas las cosas se frustraran ligeramente, ya que nadie es capaz de tolerar una dicha total, y un infierno correlativo, en el que faltara todo estímulo desagradable, salvo los que prohíben el sueño. Bernard Shaw, a principios de este siglo, instaló en el infierno las ilusiones de la erótica, de la abnegación, de la gloria y del puro amor imperecedero; el tercer acto de Man and superman, que narra el sueño de John Tanner, ubica en el cielo la comprensión de la realidad. La idea central de esta doctrina ya había sido explicada largamente en el más conocido y hermoso de los tratados de Swedenborg, De coelo et inferno, publicado en Amsterdam en 1758. William Blake lo repite y, Bemard Shaw lo resume espléndidamente en su comedia. Cabe suponer que escribió bajo el estímulo de Blake, a quien menciona con frecuencia y respeto o, lo que no es inverosímil, que arribó a las mismas ideas por cuenta propia.Leslie D. Weatherhead, un mediocre y casi inexistente escritor, acaso estimulado por lecturas piadosas, da en el cuarto capítulo de After death una original versión del cielo, que concuerda plenamente con la de André Gide. En Journal (página 677), Gide habla de un infierno inmanente, ya declarado por el verso de Milton: "Which way i fly is hell; myself ani hell".


El Mago del Norte

El Mago del Norte

El Mago del Norte
Por Mario Vargas Llosa
El País, Madrid
Isaiah Berlin fue un demócrata y un liberal, uno de esos raros intelectuales tolerantes, capaces de reconocer que sus propias convicciones podían ser erradas y acertadas las de sus adversarios ideológicos. Y la mejor prueba de ese espíritu abierto y sensible que contrastaba siempre sus ideas con la realidad a ver si las confirmaba o contradecía, la dio dedicando sus mayores empeños intelectuales a estudiar, no tanto a los filósofos y pensadores afines a la cultura de la libertad, como a sus más enconados enemigos, por ejemplo un Carlos Marx o un Joseph de Maistre, a los que dedicó ensayos admirables por su rigor y ponderación. Tenía la pasión del saber y, a quienes promovían las cosas que él detestaba, como el autoritarismo, el racismo, el dogmatismo y la violencia, antes que refutarlos, quería entenderlos, averiguar cómo y por qué habían llegado a defender causas y doctrinas que agravaban la injusticia, la barbarie y los sufrimientos humanos.

La batalla de un hombre solo

La batalla de un hombre solo

La batalla de un hombre solo
Por Mario Vargas Llosa
El País, Madrid
En los años setenta tuvo lugar un extraordinario fenómeno de confusión política y delirio intelectual que llevó a un sector importante de la inteligencia francesa a apoyar y mitificar a Mao y a su “revolución cultural” al mismo tiempo que, en China, los guardias rojos hacían pasar por las horcas caudinas a profesores, investigadores, científicos, artistas, periodistas, escritores, promotores culturales, buen número de los cuales, luego de autocríticas arrancadas con torturas, se suicidaron o fueron asesinados. En el clima de exacerbación histérica que, alentada por Mao, recorrió China, se destruyeron obras de arte y monumentos históricos, se cometieron atropellos inicuos contra supuestos traidores y contrarrevolucionarios y la milenaria sociedad experimentó una orgía de violencia e histeria colectiva de la que resultaron cerca de 20 millones de muertos.

Las aldeas condenadas

Las aldeas condenadas

Las aldeas condenadas
Por Mario Vargas Llosa
El País, Madrid
El premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa reflexiona en una serie de reportajes sobre la ocupación israelí. En esta primera entrega centra su mirada en unos pueblos del sur de Cisjordania.
"El problema mayor de Israel es uno solo, los asentamientos en Cisjordania, es decir, la ocupación de los territorios palestinos”, me dice Yehuda Shaul. “El próximo año cumplirá medio siglo. Pero tiene solución y la veré puesta en práctica antes de morir”.
 
Cinco días con Mario: el documental del viaje de Vargas Llosa a Cisjordania
Le replico a mi amigo israelí que hay que ser muy optimista para creer que un día más o menos próximo los 370.000 colonos instalados en las tierras invadidas del West Bank —verdaderos bantustán que cercan a los 2.700.000 habitantes de las ciudades palestinas y las desconectan una de otra— podrían salir de allí en aras de la paz y la coexistencia pacífica. Pero Yehuda, que trabaja incansablemente por hacer conocer lo que una gran mayoría de sus compatriotas se niega a ver, la trágica situación en que viven los palestinos de la orilla occidental del Jordán, me dice que tal vez yo sea menos escéptico después del viaje que haremos juntos, mañana, hacia las aldeas palestinas de las montañas del sur de Hebrón.
Estuvimos él y yo en esas montañas, casi en el límite de Cisjordania, hace seis años. Y, es cierto, la aldea de Susiya, que entonces tenía unos 300 habitantes y parecía destinada a desaparecer al igual que otras de la zona, ahora tiene 450, porque, pese a los infortunios de que sigue siendo víctima, han regresado buen número de las familias que habían huido; también ellas, como Yehuda, gozan de un optimismo a prueba de atrocidades.

El Caudillo, el populismo y la democracia

Alvaro Vargas Llosa

Hace diez años, escribí un libro titulado “Manual del perfecto idiota latinoamericano” con el escritor colombiano Plinio A. Mendoza y el escritor cubano Carlos A. Montaner. A menudo nos han preguntado cómo logramos ponernos de acuerdo en cada frase. Lo cierto es que no lo hicimos. Tuvimos importantes desavenencias. Como colombiano, Plinio era un gran admirador de Simón Bolívar, el héroe venezolano que liberó a su nación de España a comienzos del siglo diecinueve. Como persona oriunda del Perú, yo sentía recelos ante el hombre que había asumido el título de dictador del país donde nací. En un momento dado, la discusión sobre Bolívar se tornó tan severa que parecía que tendríamos que desistir del capítulo sobre el nacionalismo, en el cual Bolívar--un hombre menudo que bebía poco, bailaba como un dios, jamás fumó, tenía predilección por la hamaca, era un erotómano incurable y apenas empleaba el benigno "carajo" como palabrota--era una figura central. Pero sin ese capítulo, no había libro. Al final, ambos hicimos concesiones para salvarlo.


Bicentenario de Argentina: completar la emancipación

Bicentenario de Argentina: completar la emancipación

Por Alejandro Gómez 
En 1837, Juan Bautista Alberdi escribió el Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho. En el mismo, reflexionó sobre la diferencia que existe entre la independencia exterior y la independencia interior. El autor sostiene que en 1816 se consiguió la independencia del dominio español, pero que quedaba por conseguir algo que era mucho más importante: la independencia interior. Alberdi denunciaba los abusos que se venían dando durante el segundo gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835-1852). Por este motivo, en el artículo 29 de la Constitución de 1853 se estableció que todo aquel que otorgara Facultades Extraordinarias o Suma del Poder Público sería considerado infame traidor a la patria.

A la luna por escalera

A la luna por escalera

A LA LUNA POR ESCALERA.
Por Pedro Corzo 
Las propuestas populistas en América Latina están enfrentando una seria crisis por los altos niveles de corrupción de quienes las han interpretado y los múltiples fracasos de sus líderes,  que   han pretendido gobernar como si estuvieran asistidos por una vara mágica capaz de resolver todos los problemas.
Cierto que la derrota de los partidarios de Cristina Fernández en Argentina, los escándalos por corrupción en el Partido de los Trabajadores de Brasil con su gurú Luis Inacio da Lula da Silva a la cabeza y la baja popularidad de Evo Morales, evidencian la crisis del populismo,  no obstante, afirmar que esa serpiente ha sido decapitada, es incurrir en una ingenuidad extrema.

Friday, July 8, 2016

El extraño caso de la Reforma Tributaria en Chile

Chile

Durante el año 2014 se discutió en Chile una reforma tributaria, que implicaba un aumento de los impuestos en diversas áreas, destacándose el mercado inmobiliario, automotriz y crediticio.
Durante la tramitación de este proyecto de Ley en el Congreso, hubo muchas voces expertas que advertían de los impactos negativos de un aumento de los impuestos, las que, como suele ocurrir, no fueron escuchadas por las autoridades.
Así, entre otras prevenciones, se sostuvo que respecto a la aplicación de impuestos a la venta habitual de viviendas, esta generaría un aumento en el precio de las mismas (lo que resulta bastante obvio), afectando principalmente a los sectores medios, que con este aumento de precio verían mermada su posibilidad de acceder a una casa propia. Además, se argumentaba que como efecto secundario, al aumentar el precio de los bienes raíces, el mercado inmobiliario se resentiría, bajando su producción, y por ende afectando la tasa de empleo.


Luis Almagro: El héroe improbable

Luis AlmagroMientras Venezuela cae cada vez más hondo en su abismo político, económico y humanitario, Latinoamérica mira para otro lado. Los aliados naturales del chavismo –Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Cuba, Brasil y la Argentina, entre otros– por años no movieron un dedo ante los excesos totalitarios de Chávez y Maduro. Con la reciente salida del poder del kirchenirsmo en la Argentina y del petismo en Brasil, más el traspaso político de Mujica a Vázquez en Uruguay, el panorama empezó a cambiar y un nuevo clima de mayor reclamo quedó instalado. Quien lideró el sendero fue el conservador Mauricio Macri, quien ni bien asumió hizo declaraciones críticas del comportamiento chavista y anunció la posible necesidad de revisar la adhesión de Caracas a la OEA.