sábado, 16 de julio de 2016

Cómo el Brexit podría ayudar a toda Europa

Brexit
El Reino Unido (UK) está a punto de celebrar un referéndum el 23 de junio sobre si debería abandonar la Unión Europea (UE) o quedarse en ella. Algo antes impensable, el “Brexit” se está haciendo cada vez más probable. Los principales medios de comunicación lo ven como un factor de incertidumbre en Europa. Para sus críticos, el Brexit llevaría a aumentar el nacionalismo y le proteccionismo. Sin embargo, esos mismos críticos olvidan que la Unión Europea no es un área de libre comercio.
Por el contrario, el Brexit podría abrir nuevas perspectivas para el viejo continente, no trayendo más proteccionismo, sino trayendo más competencia entre gobiernos.

Europa necesita más competencia institucional

Europa tiene una muy larga tradición favorable a la competencia institucional. Uno de los primeros pensadores modernos preocupados por esto es el filósofo francés Montesquieu. Mientras comparaba el sistema político europeo con el asiático, señalaba en El espíritu de las leyes:


Bailando en la tumba del keynesianismo


El colapso de la Unión Soviética en diciembre de 1991 fue la mejor noticia de mi vida. El monstruo murió. No fue solo el hecho de que la USSR cayera. La mitología entera de la violencia revolucionaria como método de regeneración total, promovida desde la Revolución Francesa, cayó con ella. Como escribí en mi libro de 1968, el marxismo era una religión de la revolución. Y el marxismo murió institucionalmente en el último mes de 1991.
Aun así no podemos demostrar conclusivamente que fuera occidente quien derrotara a la Unión Soviética. Lo que derrotó a la Unión Soviética fue la planificación económica socialista. La Unión Soviética estaba basada en el socialismo, y el cálculo económico socialista es irracional. Ludwig Von Mises en 1920 describió  el porqué en su artículo “Cálculo Económico en el Commonwealth Socialista”. Él demostró de forma teórica exactamente qué es erróneo en toda planificación socialista. Dejó claro por qué el socialismo nunca podría competir con el libre mercado. No posee mercados de bienes de capital, y por lo tanto los planificadores económicos no pueden asignar el capital de acuerdo con las necesidades más importantes y más deseadas del capital por el público.


Yuri Maltsev explica el Tea Party


 
¿Cuáles son los orígenes de lo que ahora se llama el movimiento Tea Party?
Yuri Maltsev: Como explicamos en nuestro libro, el movimiento Tea Party moderno empezó con una recaudación de fondos de partidarios de Ron Paul el 16 de diciembre de 2007 (el 234 aniversario del motín del té de Boston prerrevolucionario) y una respuesta negativa ante las políticas del presidente George W. Bush. Esta recaudación del Tea Party se vio seguida por otra aún mayor, la “bomba monetaria” sin precedentes de Ron Paul del 5 de noviembre.
La tendencia creciente de manifestaciones contra el gobierno vio un enorme aumento en febrero de 2009, después del famoso discurso improvisado del comentarista de la CNBC, Rick Santelli, contra el rescate del gobierno federal de prestatarios irresponsables en la crisis hipotecaria que estaba sufriendo el país. “El gobierno está promoviendo un mal comportamiento”, declaraba, de pie en el parqué del Chicago Mercantile Exchange. Dirigiéndose a los intermediarios que trabajan detrás de él, dijo:


Walter Block sigue defendiendo lo indefendible

Walter Block da lo mejor de sí mismo cuando somete a los trabajos más aborrecibles y los comportamientos más desagradables a un escrutinio lógico y libertario. Defendiendo lo indefendible, de Block, ha pinchado e irritado a toda una generación de lectores y obligado a muchos a revisar creencias arraigadas en favor la lógica del libertarismo. Ahora llega el segundo tomo: Defending the Undefendable: Freedom in All Realms (con un prólogo de Ron Paul) que promete más irritación de ese tipo para las generaciones futuras.
La introducción es un curso breve de libertarismo. Block explica que el libertarismo es una filosofía política que demuestra cuándo está justificado o no el uso de coacción. El libro examina 30 casos que a menudo parecen ilegales, inmorales o no éticos. Block analiza cada caso aplicando el patrón libertario y acaba exonerándolos de castigo por parte del gobierno.


El romance de Paul Krugman con Francia

En años recientes, Paul Krugman ha defendido incesantemente a Francia y su estado de bienestar, llegando incluso a pretender que la economía francesa estaba en realidad en mejor estado que la economía británica, Según él, “En  buena medida, lo que aflige a Francia a Francia en 2014 es hipocondría, la creencia en que tiene una enfermedad que no tiene”. Sin embargo, excepto algunos propagandistas keynesianos, nadie cree que la economía francesa no esté en una profunda crisis y ahora es cada vez más evidente que Krugman se equivoca.
 

De cómo Wilson y la Fed prolongaron la Gran Guerra



Mientras el mundo reflexiona sobre el horror incomprensible de la Gran Guerra que estalló hace 100 años, hay una pregunta que no se plantea en la cobertura mediática. ¿Cómo no hubo un acuerdo de paz entre los beligerantes en 1915 o al menos en 1916 cuando quedó claro para todos (especialmente después de la Batalla del Somme) que el conflicto shaía llegado a una posición de tablas y era un holocausto de juventud?
Aunque había habido algunos primeras esperanzas de paz en 1916, se desvanecieron rápidamente a quedar claro que el gobierno británico no aceptaría un acuerdo de compromiso. El éxito político de quienes se oponían al compromiso se basaba en buena medida en el argumento de que EEUU entraría pronto en el conflicto en el lado de la Entente (Gran Bretaña y Francia).


Paul Gotfried, sobre el fascismo

Fascism by Paul Gottfried 
[Fascism: The Career of a Concept –  Paul E. Gottfried – Northern Illinois University Press, 2016 – Vii + 226 páginas]
La investigación inmensamente erudita de Paul Gottfried de las interpretaciones del fascismo trae a la mente a Ludwig von Mises. Aunque Gottfried no mencione a Mises, los lectores de este excelente libro se verán sorprendidos e informados una y otra vez por el grado en que aquel defiende opiniones similares a las del gran economista austriaco. Sin embargo, no hay que sorprenderse realmente. Aunque Mies sea un liberal clásico y Gottfried un conservador, ambos se apoyan en los valores y tradiciones de la civilización europea e interpretan el fascismo desde esta perspectiva.