sábado, 7 de mayo de 2016

Terrorismo en América Latina: Parte II

Terrorismo Chile
Ha ocurrido en Chile, que autoridades al igual de lo que sucedió en el Perú, han identificado las acciones violentas de la Araucanía solamente como delictuales cometiéndose el grave error de omitir el propósito y el efecto deseado de quienes los cometen y finalmente, el impacto o repercusión que tienen en los grupos afectados. Por ejemplo, a simple vista quemar iglesias (católicas o evangélicas) no tiene como fin el hecho delictual de robarse la biblia, cáliz, los candelabros o las limosnas sino que de provocar miedo y tomar represalias contra la fieles que acuden y la institución que administra a estas iglesias.



Un grupo que ha elegido el terrorismo como forma de lucha proviene o se esconderá muchas veces tras causas nobles como recuperación de tierras ancestrales (pueblo mapuche), defensa de grupos sociales, independentistas (ETA) causas religiosas (Islamismo radical) u otras. Esta situación significara que muchos que no participan de estos actos violentos pero que si se identifican con la causa se vean utilizados y finalmente afectados por estos grupos radicales. Por ello, una forma de debilitar a los grupos violentistas en su relación con la demanda que dicen defender es precisamente la de captar, proteger y apoyar a estos sectores pacíficos. La ausencia del estado ante los colectivos que respetan la ley es un grave error y fue lo que fortaleció mucho a las FARC en Colombia.  El Programa de Seguridad Democrática y Plan “Patriota” estuvo destinado, precisamente, a superar esa gran falencia, obteniendo solamente resultados parciales ante el término de la gestión del presidente Uribe y el cambio de política.
Un factor fundamental de los grupos terroristas es que requieren de la prensa ya que la única forma de llevar a cabo su propósito es atemorizar a la mayor cantidad de gente.  En su momento, Inglaterra opto por no sumarse a la propaganda terrorista omitiendo publicar sus actos. Sin embargo, no estoy tan seguro que esta sea una solución conveniente ya que existe la mirada opuesta, que uso España, de mostrar con mucha crudeza los crueles crímenes de ETA para hacer impopular su causa. Esto último le dio muy buenos resultados por el rechazo que provoco el grupo terrorista por parte de la población española.
Se reitera que para entender y definir el terrorismo hay un punto donde no hay que perderse y es preguntarse si las acciones producen o no terror. Toda vez, que no se trata de ver terrorismo en todas partes o aplicar la ley, que es muy dura, a diestras y siniestras.
En consecuencia, la mirada debe ser objetiva y desprejuiciada en lo ideológico ya que no se debe amparar a ningún grupo que cometa estos actos violentos que en su etapa más avanzada incluyen los secuestros aleatorios y/o selectivos, toda vez que si hay debilidad estatal surgirán los grupos paramilitares, como ocurrió en Colombia, con el fin de tomar la justicia por su propia mano.
Hoy, se sabe que hay jóvenes latinoamericanos militando en ISIS que conocen muy bien el escenario de sus países y que por lo tanto estarán muy prestos a cometer actos terroristas o a sumarse a quienes los cometen.
Todo lo expresado precedentemente, no elimina el hecho de que hay que estudiar muy a fondo el tema cultural de la Araucanía, ya que al final de cuentas las soluciones definitivas serán o consolidar allí el estado de Chile en su autoridad y formas actuales, reconocer a los pueblos originarios como naciones con grados de autonomía en una nueva constitución redactada de acuerdo con ellos, para darles participación y conocer los alcances del fenómeno o simplemente renunciar como estado de Chile a esos territorios. Como vemos, decidir por una de las tres soluciones, que es lo que ocurrirá a la larga, exige conocer muy profundamente el fenómeno.
La experiencia nos enseña que el terrorismo es un  espiral que no se toma en serio hasta que viene un atentado importante, logrando precisamente su efecto deseado.