lunes, 9 de mayo de 2016

Ser de izquierda como una forma de daltonismo moral

MIGUEL ANGEL QUINTANA


Si usted se considera una persona “de izquierdas”, probablemente se habrá visto a menudo sorprendido por las extrañas opiniones que muestran esos otros, la gente “de derechas”, sobre las cosas. Es posible que les haya considerado en varias ocasiones insensibles ante el sufrimiento humano. O ante el hecho (¡sin duda injusto!) de que no todos ocupemos posiciones iguales en nuestra sociedad. Es previsible que en algunos momentos haya pensado usted que a la gente de derechas es imposible entenderla. Y que eso es así por culpa de la inhumanidad de la que no solo adolecen, sino que (¡acabáramos!) incluso se permiten exhibir ufanos.


La manipulación y su inherencia ideológica

  Ángel Manuel García.

Toda ideología política tiene una serie de estrategias para alcanzar sus fines, que trascienden desde el laissez-faire individuo-economía hasta el más absoluto control de todo lo habido en este mundo.

Pues bien, la ideología socialista, definida por Huerta de Soto como todo sistema de restricción o agresión institucional al libre ejercicio de la acción humana o función empresarial que suele justificarse a nivel popular, político y científico, como un sistema capaz de mejorar el funcionamiento de la sociedad y de lograr determinados fines y objetivos que se consideran bueno, no es sino, atendiendo a tal explicación, un obvio ejemplo de estratega de la manipulación.
Una vez señalado, comencemos a exponer algunos casos de aplicación de la mencionada estrategia, que según el espectro ideológico clásico, heredado de la Revolución Francesa, no solo es dueño de las partes menos centristas de una de las dos mitades.

Comencemos abordando la afección que puede sufrir el lenguaje. No pocos conceptos han sufrido un intento de redefinición por parte de los socialistas. Podemos considerar como tal la reciente noticia, según la cual, la alcaldesa de Madrid, la comunista Manuela Carmena, permitía el reemplazo de las vocales del genérico por asteriscos, para no ofender al colectivo transexual. Definen al pueblo, que acuña definiciones como la de una localidad de menos de 10.000 habitantes y, la del conjunto de ciudadanos, como aquel conjunto que responde a unos niveles de renta bajos o a quienes sus principios ideológicos respaldan. Luego, conceptos como el ateísmo y el republicanismo, al menos en España, han sido poseídos por ellos.