domingo, 15 de mayo de 2016

El Partido Liberal Colombiano no es ni glorioso ni liberal

Este Partido “Liberal” perdió su gloria unos años después de su conformación y se sigue apropiando de un término (liberal) que no refleja lo que es

Asamblea del partido Liberal Colombiano en Cartagena de Indias, en 2013. (El Universal)
Asamblea del partido Liberal Colombiano en Cartagena de Indias, en 2013. (El Universal)
Por Miguel Ángel Camacho
Locke, Mill, von Mises, Hayek, Tocqueville, entre otros, deben revolcarse en sus tumbas al escuchar que Serpa, Gaviria, Samper y Morales, por no seguir con la lista de apellidos, son los que hoy en día dirigen el Partido Liberal Colombiano. Es más, deben preguntarse ¿qué tiene de liberal el Partido Liberal Colombiano?
La verdad, lo que en un inicio era un partido que impulsaba las ideas de un Estado mínimo, de individualismo clásico, libertad de prensa, libre comercio y abolición de todo tipo de monopolios, es hoy algo así como a lo que Anaximandro llamaría el ápeiron, en el sentido de que es algo que no tiene forma, y por lo mismo es difícil de definir, pues con el pasar de los años se han metido en tantos charcos ideológicos que no es claro cuáles son los principios que impulsan.



Claro, en sus estatutos (los vigentes, ya que los de 2012 fueron tumbados por el Consejo de Estado debido a que fueron modificados de forma irregular), y gracias a que Alfonso López Michelsen desde 1982 hizo la juiciosa tarea de pasarlo de la derecha a la izquierda, el Partido “Liberal” se define como “una coalición de matices de izquierda democrática” (Partido Liberal Colombiano, 2002, pág. 10) o entra a un terreno más curioso cuando en el mismo documento utiliza una figura literaria (oxímoron) y declara que son liberales quienes “acepten las ideas liberales socialdemócratas” (Partido Liberal Colombiano, 2002, pág. 13). Lo anterior quiere decir que de liberales solamente tienen el nombre, pues no se puede ser socialdemócrata y liberal al mismo tiempo, ya que tanto las tesis que cada una de estas posturas defienden como los medios para alcanzarlas van en diferentes vías.
Y aunque es difícil definir al Partido “Liberal” Colombiano, se puede hacer. Basta con un concepto que ha sido utilizado de forma peyorativa por muchos populistas latinoamericanos que no son conscientes de lo que sale de sus bocas, como, por ejemplo, el significado del concepto neoliberal. Sí. Ese es el concepto adecuado para definir, no solamente a este partido, también a otros que lo utilizan para tratar de denigrar de quienes defienden las ideas de libertad económica e individual. Nada más lejos de la realidad (para ahondar en el concepto pueden leer esta columna de Juan Ramón Rallo o al mismo Alexander Rüstow, socialista que impulsó el neoliberalismo).

¿Qué impulsa el Partido Liberal Colombiano?

El Partido “Liberal” Colombiano (o Partido Socialdemócrata Colombiano) defiende e impulsa las tesis neoliberales propuestas por Rüstow. Para corroborar esto es suficiente con acudir al preámbulo de sus estatutos, en donde se afirma lo siguiente: “El Partido Liberal Colombiano ha reconocido y reconoce el papel que juega la economía de mercado en el proceso económico y social. Este reconocimiento está en un todo de acuerdo con los postulados de la socialdemocracia internacional” y más adelante afirman que “el Partido Liberal Colombiano defiende el principio fundamental  ‘tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario’, en contraste con las formulaciones neoliberales que promueve el capitalismo salvaje” (Partido Liberal Colombiano, 2002, pág. 2). En otras palabras, combaten las ideas neoliberales con ideas neoliberales, ya que la socialdemocracia no es más que la tercera vía creada por Rüstow, a la cual él le llamó neoliberalismo. Además, este partido deja de lado que el mercado suele ser afectado por la incursión del Estado como otro competidor y, al mismo tiempo, ente regulador, judicial y consumidor.
Pero más allá de sus postulados, que en algunos apartados suelen sonar bonitos, en la práctica varios de sus militantes muestran que están más cerca del neoliberalismo que ellos tanto suelen criticar que del liberalismo con el que se suelen identificar. Ejemplo de lo anterior son las diferentes iniciativas (o comportamientos) impulsados por sus militantes, como la prohibición de la adopción igualitaria, prohibición del matrimonio igualitario, incremento del tamaño del Estado por medio de la creación de más ministerios, altas consejerías y entes reguladores, parapolítica, Proceso 8000 e incremento de impuestos para personas naturales y jurídicas, entre otras.
¿Lógico todo lo anterior? No. Pero no se puede esperar mucho de un partido que ha formado a políticos como Jorge Eliecer Gaitán, Alberto Santofimio, Germán Vargas Lleras, Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos, Piedad Córdoba, Jaime Durán Silva, Viviane Morales, Horacio Serpa, Ernesto Samper y Carlos Lleras Restrepo, entre muchos otros.
¿Cuál es el futuro del Partido “Liberal” Colombiano? No es el cambio ni el regreso a los verdaderos ideales liberales. Eso ya no es posible. Este partido seguirá caracterizándose por su deseo de puestos y de impulsar tanto Estado como sea necesario. Y debido a que tienen sed de puestos para todos los suyos, el tamaño del Estado que ellos consideran necesario es ilimitado. Eso quiere decir menos mercado, deterioro de la economía, aumento del gasto público, aumento de la corrupción y mayor intromisión en la vida de los ciudadanos.
Y muestra de esa sed de puestos es lo expresado por quien hoy controla el partido: Horacio Serpa. Quien hace unas semanas dejó ver su descontento porque el presidente Juan Manuel Santos no les había dado a los liberales los suficientes ministerios y altas consejerías a cambio de apoyar sus iniciativas en el congreso y ante los medios de comunicación. Serpa le llamó a eso acuerdos de coalición, otros, los que no se dejan meter los dedos a la boca, le llaman clientelismo y chantaje, o como mejor se le conoce hoy en día: mermelada.
Si en algún momento el Partido “Liberal” Colombiano llegara a modificar sus ideales sería por alguna de las siguientes razones, o ambas: que una gran cantidad de verdaderos liberales logren tomarse el partido y reencaminarlo y/o que, como afirmaba Margaret Thatcher, se les acabe el dinero de los demás y ya no tengan con qué vivir. Mientras tanto, seguiremos viendo a un Partido “Liberal” que perdió su gloria unos años después de su conformación y que se sigue apropiando de un término (liberal) que no refleja en nada lo que realmente son: neoliberales (o socialdemócratas que llaman).