martes, 17 de mayo de 2016

El Papa, pobreza, inmigración, y sacrificio como fin en sí mismo

sacrificio papa pobreza inmigracion 
The Wall Street Journal ha publicado un buen artículo a favor de la inmigración en sus páginas editoriales, y uno de sus excelentes comentarios tiene que ver con la cruzada anti-capitalista del Papa:
“Aquí tenemos a un Papa latinoamericano que reconoce que los inmigrantes están migrando hacia el norte, hacia los Estados Unidos, y no al revés. Estamos hablando de los mismos Estados Unidos que practican esa economía capitalista que el Papa ha vilipendiado en tantas otras ocasiones. Algo moral debe tener la economía de libre mercado para crear tanta oportunidad y atraer a tantos pobres del mundo”.


No es que ese comentario en sí sea tan original (aunque, de hecho, sugiere que la moralidad tiene que ver con el destino de los pobres), pero lo que sí hace es pulverizar totalmente la idea de que los socialistas están motivados por el deseo de ayudar a los pobres. Y expone el segundo nivel de coacción que el altruismo requiere. El primer nivel es, como ya sabemos, que los sacrificios deben ser extraídos por la fuerza, porque, según el altruismo, los “necesitados” son los verdaderos dueños de los bienes producidos por los no-necesitados, lo cual significa que esas transferencias forzadas de riqueza de los más ricos a los más pobres consisten en usar la fuerza como represalia, o sea, en usarla para devolverles la propiedad a sus legítimos dueños.
Pero el segundo nivel, igual de importante, es que el altruismo también requiere el uso de la fuerza contra sus supuestos beneficiarios: contra los pobres. Porque, supuestamente, si dejamos libres a los pobres ellos harían las cosas “equivocadas”, como por ejemplo irse a los Estados Unidos para acabar siendo “explotados” por los capitalistas. Por lo visto, sólo nuestros sabios gobernantes saben lo que realmente va en beneficio de los pobres. Los altruistas-colectivistas deberían pensar que los pobres realmente están mucho mejor viviendo bajo el socialismo latinoamericano.
Paradójicamente, es la Izquierda la que debería estar insistiendo en la construcción de un muro en la frontera sur, para evitar que los hispanos huyan de sus paraísos estatistas. Y es la Derecha la que debería estar abogando por una inmigración abierta, para elevar el nivel de vida tanto de inmigrantes como de estadounidenses, bajo una (relativa) libertad.
Hay otro indicador, uno verdaderamente increíble, que muestra que a los altruistas-colectivistas no les importa lo más mínimo el destino de los pobres: las historias de India y China. La mejora más rápida y de mayor escala que han visto los pobres en toda la historia de la humanidad llegó cuando esos dos mil millones de personas se alejaron del fantasma del socialismo y se acercaron al capitalismo. Es una mejora reciente que sigue ocurriendo en este momento.
¿Y qué tiene la Izquierda que decir sobre ese desarrollo tan sorprendente? Nada, absolutamente nada. Ni están encantados con él, ni avergonzados por él, ni disuadidos por él. Simplemente, se niegan a mirarlo; ni siquiera lo reconocen. Es una evasión monumental.
¿Puede alguien objetar que esas mejoras basadas en el capitalismo están siendo ignoradas por estar ocurriendo tan lejos? Eso sería difícil de vender, porque nuestro “deber” de ayudarles a los hambrientos en tierras lejanas ha sido la cantinela constante de los altruistas desde tiempo inmemorial. Cuando éramos pequeños, el argumento de nuestros padres con los niños que no se terminaban la comida era: “Piensa en todas las personas que se mueren de hambre en China”.
Los acontecimientos recientes confirman lo que Ayn Rand escribió en 1962:
“El altruismo no es una doctrina de amor, sino de odio hacia el hombre.
“El colectivismo no predica el sacrificio como un medio temporal para conseguir alguna finalidad deseable. El sacrificio es su finalidad: el sacrificio como forma de vida. Es la independencia, el éxito, la prosperidad y la felicidad del hombre lo que los colectivistas quieren destruir”. (“Teoría y Práctica”, Capitalismo: El Ideal Desconocido)
# # #
Fuente: Comentario de Harry Binswanger