miércoles, 11 de mayo de 2016

El FMI recomienda a Nicaragua vigilar su endeudamiento con Venezuela

A pesar de su crisis económica, el país suramericano continúa con su política de ayuda al centroamericano dirigido por el Frente Sandinista de Liberación Nacional

Nicaragua
Pdvsa financia proyectos diversos en Nicaragua. (elsalvador.com)
Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó el viernes a Nicaragua que dé un “seguimiento cercano” a la deuda del país con Venezuela.
Gerardo Peraza, jefe de la misión del FMI de visita en Managua, señaló que “mantenemos nuestra recomendación que el rápido crecimiento de la deuda tiene que ser monitoreado cuidadosamente”,
Se desconoce a cuánto asciende la deuda de Nicaragua con Venezuela, dato que no suministró Peraza y que no ha hecho público tampoco el Banco Central de Nicaragua.
La cooperación de Venezuela con Nicaragua, entre préstamos e inversión extranjera directa, alcanzó los US$381 millones en 2015, 38,5 % por debajo de 2014, cuando ascendió a US$619,6 millones, según cifras oficiales del Banco Central. Desde 2007, cuando asumió el poder Daniel Ortega, la cooperación venezolana ha ascendido a US$4.624 millones.



La oposición nicaragüense suele criticar que este dinero, que se canaliza a través de la empresa mixta petrolera Alba de Nicaragua (Albanisa) ha sido administrado por fuera del presupuesto nacional. Albanisa está conformada por Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y Petróleos de Nicaragua, empresa dirigida por el tesorero nacional de Nicaragua, Francisco López.

El jefe de la misión del FMI dijo que se reunió con funcionarios de Albanisa, “en el contexto de revisar las perspectivas económicas y el financiamiento externo”.
El presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes, dijo que en esa entidad sólo se encarga de acreditar la información tanto del sector público y del sector privado en relación con la deuda de Nicaragua con Venezuela.
Los préstamos de Pdvsa a Nicaragua, en el marco del acuerdo de cooperación petrolera, continúan derivándose de una política de créditos a 25 años de plazo, incluyendo dos años de gracia, y una tasa de interés de 2% anual.