miércoles, 11 de mayo de 2016

#Ecuador ¡Terremoto y réplicas tributarias para el pueblo! – por Verónica Abad

#Ecuador ¡Terremoto y réplicas tributarias para el pueblo! – por Verónica Abad

EcuadorTerremoto 
Todo aquello que resulta ser grandioso e inspirador es creado por individuos que pueden trabajar en libertad. Así lo demostró Ecuador, dónde la fuerza de un país entero resultó una enorme ola de solidaridad civil que se movilizó de manera inmediata, ordenada y eficaz, consecuencia de un terremoto devastador de 7,8 grados, el pasado 16 de abril, dónde dos provincias: Manabí y Esmeraldas, fueron víctimas del epicentro más fuerte registrado en la historia del país, provocando un aproximado de 660 muertos y más de 51.376 heridos.
Según informe de la Secretaría de Gestión de Riesgos, 29.000 personas han quedado sin hogar, 550 escuelas dañadas, y 250.000 niños han resultado afectados según Unicef. Alrededor de 270.000 personas arruinadas y pueblos enteros destruidos. Ante la catástrofe las estimaciones de pérdidas materiales y económicas totales, basadas aún en cierta incertidumbre dada la magnitud del siniestro, superarán por mucho a los informes realizados como son hasta ahora las 6.998 edificaciones destruidas.



Ya relatando los hechos, porque resulta vano prolongar este asunto de callar cómo opera un país en medio de un terremoto administrado por el modelo del Socialismo del Siglo XXI. Apenas una hora luego de la catástrofe, la única vía de información y comunicación que había en Ecuador eran las redes sociales, allí circulaban fotografías, mensajes, datos y video. Esto provocó una indignación  casi unánime ya que los medios, especialmente los públicos, siguieron con su programación regular como si nada ocurriera, hasta cuatro horas después de la tragedia. Y esto es lógico ya que existe una Ley de Comunicación por la cual los medios privados se mantenían en silencio ante el temor a contradecirla,  dejando claro que para lo único que son eficientementes es para la producción de propaganda del gobierno.
Ya a este momento de incertidumbre y desinformación total, las réplicas fuertes, que hasta ahora son 1.034 registradas; se sentían y los ecuatorianos ante el desasosiego y confusión, necesitaban de alguien que pueda marcar el camino hacia la claridad, pues se sentía la orfandad en el ambiente, había pánico en algunos sectores, entonces de quién se esperaba sino del  gobierno representado por Rafael Correa, quién en su primera cadena nacional, dónde era el momento para anunciar su pesar en la tragedia y llegar con soluciones para ayuda humanitaria, reparación de la obra pública, y la reactivación económica, dándonos una síntesis o por lo menos una visión general de la magnitud del desastre y decirnos  ¿qué vamos hacer?, anuncia en su lugar la décimo cuarta reforma tributaria planteada por el gobierno en 9 años. La Ley Solidaria y Corresponsabilidad Ciudadana por las Afecciones del Terremoto con el IVA que subirá del 12% al 14%, por un año. Contribución del 3% adicional sobre utilidades. Aporte de un día de sueldo al mes por cada $ 1.000 hasta un tope de $5.000. Contribución por una sola vez del 0.9% sobre el patrimonio de personas naturales con patrimonio mayor a $1 millón. Todos perplejos sentimos la siguiente réplica, pero esta vez tributaria, tomando en cuenta que hasta hoy no existe un plan estructural para reconstruir las zonas devastadas y encarar con trabajo articulado – junto a gobiernos locales, sector privado y la comunidad – la situación de los damnificados, puesto que él es el único con el poder total para agilizar mecanismos y procedimientos. ¿Por qué ésto? Porque hay que obligatoriamente colaborar, cómo si a estos días a la sociedad civil nacional e internacional nos hubiese hecho falta obligarnos ¿acaso con la inmediatez que se actuó, no se organizó la mayor operación humanitaria voluntaria y espontánea en la historia del país? En cualquier parte del mundo, en un momento como éste, las autoridades buscan ayuda de sus habitantes pero acá el gobierno se ha dedicado por el contrario, a denostar, a criminalizar, a competir con la sociedad movilizada y la empresa privada, porque esta le ha empujado a un papel secundario, por lo cual hoy es un enemigo declarado cualquier organización que no se alinea a la visión de su gobierno de poder centralizado.
Sin embargo, en medio de un país agonizante no pudo dejar a lado su alter ego con la Sabatina #472 en formato distinto, a puerta cerrada, donde anunció que: “las pérdidas son multimillonarias, yo calculo, a grosso modo, 3.000 millones de dólares, un 3 % del producto interno bruto y eso significa una reconstrucción de años. Es una lucha larga.”  Y manifestó que todo está bajo control, que todo tiene, porque gracias a sus carreteras no hace falta comida, ni agua, ni energía, ni atención médica, y si falta algo su respuesta a la gente es ¡ya está por venir! y que entre tantos anuncios propagandísticos dichos, el terremoto fue un tema más de su agenda por lo cual no podía faltar su retahíla de aventuras en medio del desastre dónde estuvo cinco días y con imágenes nos muestran al presidente desde caminando calles devastadas, acariciando a desvalidos, cargando bultos y hasta trapeando pisos; evidenciando una vez más su incapacidad como mandatario de tener idea acerca de cómo reaccionar ante esto, y lo que hizo fue arremeter contra sus enemigos políticos una vez más, sin nada más relevante en su agenda que el “orden de sus actividades”.
EcuadorTerremoto2Es tan larga su lucha, que mientras sigue en la aventura de mostrarse en la zona afectada, su mensaje hacia los damnificados es tan explícito como inequívoco y despiadado, de toda su presidencia, al menos en tres ocasiones, Rafael Correa ha amenazado, con detener a quien grite o llore en su presencia. Estos episodios, grabados en TV y teléfonos celulares, han circulado en redes sociales de una forma impactante. Abusando del poder, para mantener el control y ¿cómo lo hace?: suscitando miedo. Es el único que sabe qué hacer incluso ante el dolor, esas imágenes además de increíbles resultan escalofriantes, la de un ser todopoderoso capaz de ordenar ahora cuándo llorar, o cuándo gritar…
A esto se suma la réplica de los troles oficiales, que cuestionaban a la oposición de oportunista por hacer preguntas y presentar proyectos de reactivación haciendo críticas de su manejo en esta crisis. Este es el papel de la sociedad civil, es el sujeto de la opinión pública, pero según el gobierno se estaba politizando el “dolor ajeno de nuestros hermanos”, separando a los ecuatorianos en estos momentos donde la unidad es lo primordial. Al querer comportarnos políticamente correctos guardando el luto, distraídos en cómo seguir ayudando y  por no hacer frente a su retórica populista; el oficialismo no tardaba en lanzar su siguiente réplica la REELECCION INDEFINIDA, trapeando ya no solo los pisos sino la Ley, donde reza que a menos de un año de elecciones no puede haber ninguna modificación por parte de los movimientos políticos.
Una pesadilla de no acabar en tan solo quince días, las réplicas morales también se hacen sentir porque al pueblo ecuatoriano se le cayó la venda de los ojos, al mirar tantos testimonios y testigos dónde el gobierno se quiere adueñar, con fines proselitistas, de la ayuda y donaciones de millones de ecuatorianos y decenas de países, para su  exclusividad de la reconstrucción del país. Entonces ¿Le extraña, al Presidente, que la gente ya no le crea?  y que hasta un banco exterior, que mide el clima del país para los inversionistas (Merrill Lynch) desconfíe de lo que hará su gobierno con el dinero recaudado de donaciones e imposiciones tributarias que irán directamente al Presupuesto General del Estado, obtenidas al amparo de esta desgracia.  Porque que el ministro coordinador de la Política Económica,  ha dicho que no se depositará en una cuenta diferente, ¡pero que hay mecanismos de control! Entonces, ¿cómo nos aseguramos los ecuatorianos que esos fondos van a ayudar al terremoto y no al déficit fiscal? La respuesta la tuvo el principal líder de la oposición, Guillermo Lasso (CREO), crear un fideicomiso que tendrá como “único propósito financiar la reconstrucción de obras públicas”. Respuesta que fue ignorada y con tanta eficiencia crearon un Comité de Reconstrucción y Reactivación Productiva, conformado por el vicepresidente Jorge Glas y está integrado exclusivamente por funcionarios del gobierno, quedando algún espacio para la sociedad civil con un par de vocalías para los representantes de los empresarios y los  pequeños comerciantes, aún sin nombres, con lo que abre la posibilidad de que los ungidos sean otros de la pandilla es decir un organismo más de gobierno.
Y con sensatez, de lo que carece este gobierno, no eran necesarias estas réplicas tributarias si es que se hubiera tenido algún fondo de ahorro alimentado durante la bonanza petrolera de todos estos años, uno de aquellos “fonditos”, como el presidente los ha calificado, y que hoy tanto la oposición como los representantes de los principales sectores productivos del país —comercio, industria, construcción, pesca, cacao— lamentan que el Ejecutivo haya gastado dichos fondos de contingencia que tenía el país y que ahora tenga que recurrir a estas medidas, justificando la irresponsabilidad política cometida por su gobierno, pues expertos en el tema dicen que al día habría un estimado de 10 mil millones de dólares ahorrados.
Y no está por demás recordar, que el desastre  se ha dado en un momento de vulnerabilidad económica, con el precio bajo del petróleo. Días antes de la tragedia, la perspectiva del Fondo Monetario Internacional predijo que la economía de Ecuador podría reducir un 4,5 % en el 2016.  Conociendo que dicho déficit fue provocado mayormente por su mala administración y gasto público excesivo, para cubrir esto se lanzó la Ley de Equilibrio de Finanzas, su décimo tercera reforma tributaria, imposición sobre bebidas azucaradas, alcohol y cigarrillos, junto a telefonía celular. Ley que al parecer gracias al terremoto se aceleró su aprobación, afectando a miles y  miles de tenderos en el país. En estudio realizado por la Cámara de Comercio de Guayaquil quién su representante Pablo Arosemena inició campaña de concientización sobre el impacto económico negativo que causaría dicha ley sobre esta área tan importante del comercio, como si ellos no existieran en Manabí y Esmeraldas ¿y ahora nos hablan de reconstrucción?
Y la réplica no queda ahí, porque encima las Salvaguardias impuestas en el año 2015 que eran “temporales” por un año, hoy se resuelve extenderlas hasta abril de 2017.
Se declara “estado de excepción” y austeridad para todos y por todos lados, menos para su gobierno, porque continúa la Secretaría del Buen Vivir y su Ministerio de la Felicidad con el señor Ehlers meditando y comiendo fruta. Tampoco puede vender sus aviones ni acabar con las sabatinas o los berrinches de la SECOM. Ni desaparecer el ejército de troles que tienen libertad de expresión para insultar y arrastrar a las personas que no piensan como ellos; “solo se está valorando si se pone a la venta el Banco del Pacífico. Esperamos poder abrir el capital en CNT y en Flopec. Por si acaso, en poner a la venta Sopladora, una hidroeléctrica que está prácticamente lista. Estamos preparando una serie de activos que se pongan a la venta y tratar de abrir el capital en ciertas empresas públicas.” Dijo en Sabatina #473; lo que dicen en el fondo de todo esto, es que no les importa ahorrar porque puede imponer más impuestos. Ya lo decía Ronald Reagan muy claramente: “El gobierno no puede resolver el problema. El problema es el gobierno”.
Ojalá no haya cálculos políticos en todo esto, porque en la conciencia colectiva, están aún muy presente todas estas réplicas de confusión  junto al fantasma de la politización que quiere restar espacio a la preocupación legítima por las políticas públicas y sustituirla con la mojigatería de la unidad nacional, y que cada medida tomada ya sea por déficit fiscal o si nos azota un terremoto son válidas supuestamente por un tiempo, cuando sabemos que no hay medida más permanente que las temporales. El mayor daño que le hace al Ecuador es hacer creer que con un Estado de jerarquía vertical se construye una sociedad de ciudadanos libres. Y no así por la unión de su Fuerza Civil, la de la buena, la esforzada, la valiente, la responsable, la que conoce la palabra “trabajo”,  porque si ellos perdieron todo, no perdieron su esencia… ¡Son ecuatorianos! los que aprobaron el examen de EMERGENCIA ESPONTÁNEA con las reglas legales y morales que seguirán apoyando sin parar;  puesto que la otra fuerza, la planificadora, la arrogante, la que intenta diseñar la vida de los otros, la totalitaria, es la que siempre causará miseria y horror.