viernes, 13 de mayo de 2016

Auges, declives y los límites de la economía

Mises and Friedman
Steven Horwitz ha escrito sobre los límites de la teoría austriaca del ciclo económico (TACE). Indica tres límites de la TACE que él ve:
  1. [La TACE] no nos dice nada acerca de cuándo exactamente se quebrará el auge o los factores precisos que lo causarían.
  2. [La TACE] nos dice poco o nada de cómo evolucionará el declive.
  3. No toda recesión requiere la TACE como explicación, ni la TACE puede explicar todo acerca de cualquier recesión concreta.
Luego Horwitz propone que sigamos una aproximación más amplia para explicar los ciclos económicos, incluyendo el monetarismo, la incertidumbre de régimen y los efectos de la intervención. Ha señalado puntos importantes que pueden llevarnos a una discusión no solo sobre ciclos económicos, sino sobre la naturaleza de la economía y de la historia.



Límite nº 1: Tiempo y detalles

Un comentarista especialmente presciente citaba a Mises con respecto a los límites de los que la economía en general puede explicar:
La economía solo puede decirnos que un auge engendrado por expansión del crédito no durará. No puede decirnos después de qué cantidad de expansión de crédito empezará la recesión o cuándo se producirá este evento. Todo lo que dicen los economistas y otros acerca de estos problemas cuantitativos y de calendario no forma parte de la economía ni de ninguna otra ciencia. Lo que dicen en el intento de prever eventos futuros hace uso de una “comprensión” concreta, el mismo método que practican todos en todos sus tratos con congéneres.
No podemos pedir más a una teoría concreta de lo que la ciencia puede responder, como esperar que el teorema de Pitágoras resuelva el color de un triángulo en lugar de la longitud de sus lados. Que a^2+b^2=c^2 no nos pueda decir cuál es el color del triángulo no es culpa del teorema, sino un límite de las matemáticas en general. La economía, como todas las ciencias, es limitada en lo que puede explicar.
Predecir los tiempos exactos de cualquier cosa está fuera del ámbito de la economía, aunque la TACE sí tenga algo que decir acerca de los factores que hacer que el auge se convierta en declive.
Una de estas explicaciones de estos factores está en la influyente “A Reformulation of Austrian Business Cycle Theory in Light of the Financial Crisis”, de Joseph Salerno:
Las demandas previstas para los productos de los proyectos de inversión de la etapa superior, aunque sean tecnológicamente operativas, no se materializan debido a la mayor escasez y precio del trabajo y capital complementarios necesarios para transformar rentablemente estos productos en bienes de capital de orden inferior. Al mismo tiempo y como parte del mismo proceso, otras empresas más abajo en la estructura de producción que produce materias primas, repuestos y equipos para el suministro, mantenimiento y reparación de fábricas y equipos que fabrican bienes terminados de consumo también incurren en mayores costes laborales, haciendo que recorten su capacidad.
En algún punto después de un auge alimentado por crédito, los coste de producción se vuelven prohibitivamente altos y los beneficios previstos se convierten en pérdidas apreciadas, llevan a una reevaluación de toda la economía de la cantidad y tipos de capital disponible y a devolver a la realidad el cálculo económico. Rn resumen, los “factores precisos” que busca Horwitz son la escasez y la evaporación de los beneficios ilusorios.
Puede que esto no sea tan preciso como les gustaría a algunos, pero es hasta dónde puede llegar la economía. Sin embargo, como teoría general, la TACE debe poder aplicarse a muchas circunstancias concretas. Esta tarea está en el ámbito de la historia económica. La TACE es como una herramienta, tal vez como un taladro cuyas brocas pueden cambiarse para realizar diversas tareas siempre que impliquen taladrar y mientras las brocas sean compatibles con el taladro. La TACE es una herramienta para el historiador que puede necesitar diversas ideas complementarias fuera del ámbito de la economía pura para dar una explicación completa y satisfactoria de un ciclo económico concreto.

Límite nº 2: Más detalles

La segunda deficiencia listada era que la TACE no puede predecir cómo evolucionará el declive. Horwitz explica:
La teoría nos da una buena razón para pensar que los intentos de más inflación e intervencionismo para impedir la necesaria reasignación de recursos empeorarán las cosas, pero eso es todo. La TACE no es una teoría de las causas de la duración y profundidad de recesiones o depresiones, sino una teoría del auge insostenible. Es una teoría de por qué estamos en recesión para empezar, no una teoría de lo larga o profunda que será una recesión concreta.
La TACE, como teoría concreta en el campo general de la economía, trata con causas y efectos, no con fórmulas mecánicas. Si la causa de una recesión es una política monetaria expansionista que llevó a malas inversiones de capital y precios que no ajustados a las demandas o preferencias temporales de los consumidores, entonces la recesión acaba cuando se liquida el capital y se pone en líneas rentables de producción y cuando los precios se reconcilian con las verdaderas preferencias de las personas. Ambas cosas van de la mano: para que un bien de capital se reubique para otros usos, su precio debe cambiar, así como los beneficios previstos de la venta  de producción que el bien de capital puede ayudar a producir, que “incluyen su precio” para el bien de capital.
La cantidad de tiempo que tome esto y el tamaño de los cambios necesarios de precios dependen los detalles de la expansión de crédito y de la presencia de obstáculos en los necesarios ajustes de precios. Rothbard fue quien mejor lo expresó:
Pero está claro que prolongar el auge con dosis cada vez mayores de expansión del crédito tendrá un solo resultado: hacer más larga y penosa la consiguiente depresión. Cuanto mayor sea el ámbito de las malas inversiones y los errores en el auge, mayor y más larga será la tarea del reajuste en la depresión.
Y antes en el mismo capítulo de El hombre, la economía y el estado:
Debería estar claro que cualquier interferencia gubernamental en el proceso de depresión solo puede prolongarlo, empeorando así las cosas desde el punto de vista de casi todos. Como el proceso de depresión es el proceso de recuperación, cualquier parada o ralentización del proceso impide la llegada de la recuperación. Los reajustes de la depresión deben funcionar antes de poder completarse la recuperación. Cuanto más se demoren estos reajustes, más tendrá que durar la depresión y más se pospone la recuperación completa.
Lo bueno del TACE es que puede incorporar los efectos de la intervención, la incertidumbre de régimen y otras teorías concretas fuera de la economía. Si la TACE afirma que los precios tienen que ajustarse en la fase de corrección, todo lo que impida que se produzca esto indudablemente prolongará la fase de corrección. Las políticas de control del New Deal por supuesto, se ajustan a esto y por tanto la teoría económica sobre controles de precios es relevante para la tarea del historiador.
El propio diagnóstico de Mises de la crisis económica global (en The Causes of the Economic Crisis) proporciona un gran ejemplo de usar la TACE que él mismo desarrolló, junto con la economía de la intervención:
Tanto la falta de rentabilidad como el desempleo se han estado intensificando ahora mismo por la depresión general. Sin embargo, en este periodo de posguerra, se han convertido en fenómenos permanentes que no desaparecen del todo ni siquiera en el alza. Afrontamos aquí un problema nuevo, que no puede responderse solo con la teoría de los cambios cíclicos.
Y luego:
Todos los intentos de salir de la crisis mediante nuevas medidas intervencionistas son completamente erróneos. Solo hay una forma de salir de la crisis: Renunciar a cualquier intento de impedir el impacto de los precios de mercado sobre la producción. Renunciar a seguir políticas que busquen establecer tipo de interés, niveles salariales y precios de materias primas distintos de los que indica el mercado.
Sin embargo, no se pueden incluir los números de la expansión del crédito en una fórmula para conseguir la longitud y profundidad de la recesión. No se puede incluir ningún número en ninguna fórmula y conseguir consecuencias precisas de un proceso que implica acción humana. No hay constantes cuantitativas en la acción humana. La TACE proporciona el marco de causa-efecto para entender los ciclos económicos y llega tan lejos como puede llegar la teoría económica. Si esto es lo que quiere Horwitz de la TACE, está esperando más de una teoría concreta de lo que la ciencia en general puede ofrecer, repito.

Límite nº 3: La TACE es suficiente, pero no necesaria

La siguiente afirmación de Horwitz es interesante. ¿Hay recesiones que no puede explicar la TACE? ¿Es la TACE solo una de muchas explicaciones de los ciclos económicos y qué teoría se aplica a qué ciclo depende de los detalles?
Yo diría que no, pero después de discutirlo con algunos colegas, parece que realmente depende de la definición de un ciclo económico. Tomaré la definición del “auge y declive general”. Si “ciclo económico” puede significar cualquier fluctuación en la economía, entonces por supuesto la TACE solo se aplica a un subgrupo de este fenómeno económico vagamente definido. De hecho, esa definición se aplicaría a todas las acciones e intercambios, porque “fluctuación” o simplemente “cambio” son inseparables del tiempo.
Rothbard hace un alegato convincente en America’s Great Depression de que los ciclos económicos y las fluctuaciones normales de negocios son fenómenos distintos. Uno está extendido y tiene una estructura bien definida, mientras que el otro es propio de un sector y puede ser el resultado de cualquier tipo de cambio en el mercado, como cambio de preferencia, de suministros, de expectativas, etc. Me parece que no necesitamos una “teoría del ciclo económico” como tal para explicar un producto que se pone de moda o deja de estarlo o las consecuencias de un desastre natural.
Dicho esto, la tarea de cualquier teoría del ciclo económico es explicar los errores empresariales. Es una característica de todos los ciclos económicos y no parece que sea parte del funcionamiento natural del proceso del mercado. Los empresarios hacen subir los precios de los factores de producción y cambian sus planes de producción en un intento de vender sus productos obteniendo un beneficio. Sin embargo, después de un tiempo, los beneficios se convierten en pérdidas y parece que todos cometen el mismo tipo de error.
Si solo un empresario comete un error, lo consideramos como fallo del empresario. Sus pérdidas disminuyen su capacidad de desviar más recursos a su proyecto. Si sufre demasiadas pérdidas, abandonará su proyecto completamente y los recursos se liberarán para que otros empresarios lo incorporen en sus proyectos rentables de producción.
Si muchos empresarios cometen el mismo tipo de errores, debemos considerar la posibilidad de que estén obteniendo mala información, que todos se han visto engañados. Asimismo, como los ciclos económicos parecen afectar a la economía en su conjunto, la causa debe ser algo que impregna a la economía en su conjunto.

La TACE da una explicación necesaria y suficiente para auges y declives generales

Los economistas austriacos han encontrado la respuesta: Hay algo que marcha mal en los mercados del crédito. Todas las demás explicaciones son insuficientes, porque solo la expansión monetaria a través de los mercados del crédito puede explicar las malas inversiones y el exceso de consumo generalizados.
Cualquier otra causa de supuestas malas inversiones debería limitarse a unos pocos empresarios como mucho, cuyos errores son corregidos rápidamente por las pérdidas. Estas pérdidas no son generalizadas, sino centradas en quienes cometieron los errores. Las intervenciones públicas (aparte de las intervenciones monetarias), los cambios tecnológicos, los cambios de preferencias y los desastres naturales todos entrarían en esta categoría.
Cualquier causa sugerida relacionada con el nivel general de precios, como un desequilibrio entre la oferta y la demanda monetarias, no llega a la raíz del problema, porque el problema implica un cambio intertemporal a lo largo de las etapas de producción. En la fase de corrección de un ciclo económico deben producirse cambios tanto reales como nominales. Los bienes reales de capital de reasignarse de de proyectos no rentables de producción más larga  a proyectos rentables más cortos y a consumo de capital real producido en la fase del auge.
Pero una explicación del desequilibrio puramente monetaria solo puede hablar de los cambios en los precios nominales o de los cambios en la oferta monetaria (normalmente aumentos) que se dice que son necesarios para devolver al dinero al equilibrio. Por supuesto, un aumento en la oferta monetaria a través de los mercados del crédito solo reiniciaría el ciclo económico, de acuerdo con la teoría austriaca, así que las dos teorías del ciclo económico están necesariamente en conflicto. A este respecto, el intento de Horwitz de integrar las dos o al menos darles el mismo valor parece una fantasía.

Análisis detallado de Friedman y Schwartz y la teoría del desequilibrio monetario

Horwitz parece querer que miremos atentamente a Friedman y Schwartz (“Una explicación completa desde una perspectiva liberal clásica tendría que incluir el trabajo de Milton Friedman y Anna Schwartz”), pero no debería considerarse la ideología política cuando se estima la veracidad o incluso la usabilidad de alguna teoría económica.
La línea de pensamiento monetarista lleva a Horwitz a confundir un “exceso de oferta de dinero” para una expansión del crédito como la causa de un ciclo económico. Un simple aumento en la oferta de dinero que no se canalice por los mercados del crédito no causaría un auge y declive generalizados. Joseph Salerno se ocupa de esto en su reciente artículo “A Modest Proposal for Reining in the “Unorthodox” Fed”:
Incluso una inflación simple puede tener efectos devastadores sobre la economía real, como han demostrado los episodios de finanzas bélicas inflacionistas. El gasto militar financiado con creación de dinero promueve sistemáticamente la producción de bienes presentes a costa de bienes de capital y falsifica el cálculo monetario, causando sobrevaloración de beneficios. Estos efectos generan consumo de capital y un declive en los niveles de vida. Sin embargo, al contrario que el proceso inflacionista causado por la expansión del crédito bancario, la inflación simple no mostrará los característicos “efectos de autoinversión” que señalan el ciclo económico.
Horwitz también menciona la obra de Ohanian sobre la Gran Depresión como candidata a la integración en nuestra “explicación completa desde una perspectiva liberal clásica”, pero debe señalarse que incluso la visión de Ohanian es incongruente con el análisis de Friedman y Schwartz. Ohanian señala las intervenciones de Hoover en el mercado laboral como culpables de la gravedad de la depresión. Estas políticas se pusieron en vigor dos años antes del mayor arranque de quiebras bancarios y colapso de la oferta monetaria en 1931. Friedman y Schwartz sugieren que esta gran disminución en la oferta monetaria fue la causa principal de la duración y profundidad de la Gran Depresión.
Ohanina les alude tácitamente cuando dice que “cualquier explicación monetaria de la Depresión requiere una teoría de una falta de neutralidad monetaria muy grande y extendida”. De hecho, los monetaristas y Ohanian parecen tener teorías en conflicto, mientras que la explicación de Ohanian se ajusta bien a la explicación de la Gran Depresión de Mises-Rothbard (señalado aquí).
Por tanto Horwitz tiene un buen consejo para nosotros: deberíamos integrar múltiples teorías cuando hacemos historia. Solo añadiría la advertencia: “mientras las teorías sean correctas, relevantes para el episodio histórico y compatibles entre sí”. Si la TACE es un taladro, tal vez la teoría del desequilibrio monetario sea una broca incompatible que solo pueden usar los taladros monetaristas.