jueves, 12 de mayo de 2016

” 500 euros menos de libertad “

500 euros menos de libertad cadenas fuego 
Hace tan sólo unas décadas, los billetes de dólar americanos – y el dinero de papel en general – eran “pagarés”, o sea, eran considerados recibos que la gente usaba por comodidad pero que podían ser intercambiados en cualquier momento por su referente, por algo con valor objetivo. El oro – el oro físico – era lo que respaldaba a esos “bank notes”.
Hoy día esos papeles no están respaldados por nada. Los gobiernos de todos los países nos obligan a usarlos para pagar deudas e impuestos, lo cual de hecho hacemos, pero los billetes en sí no tienen ningún valor intrínseco ni representan un pagaré por nada.


Como los gobiernos actuales y sus bancos centrales tienen control total sobre la fabricación de esos papeles, aprovechan para fabricarlos cuando les viene en gana. Aunque en una sociedad racional serían considerados falsificadores – y castigados por ello – nuestros sistemas sociales y económicos les permiten ser ladrones legales.
Pero los gobiernos colectivistas actuales no se contentan con mermar poco a poco nuestro poder adquisitivo. Sus ansias totalitarias les llevan a querer tener un control cada vez mayor de sus ciudadanos para que nadie escape a su esquema. Cerrando cada vez más el cerco a las libertades individuales, van tomando medidas que inicialmente no parecen ser gran cosa, como por ejemplo prohibir que ciertas transacciones se hagan en efectivo.
La última de esas medidas es ir eliminando paulatinamente de la circulación esos papelitos sin valor que tienen el número 500 impreso en ellos. Por un lado es una medida estúpida que de hecho no reducirá en nada ni las actividades ilegales ni la economía sumergida, como pretende hacer; pero por otro lado es una medida muy seria porque supone un paso más para limitar la libertad individual, una medida que debería hacernos cuestionar nuestra condición.
La cuestión de fondo no es si los ciudadanos tienen derecho a usar como medio de cambio un papel concreto donde diga 500… ó 5.000 ó 50.000. Si hemos de luchar, hagámoslo en base a principios: al principio de separación total de estado y economía, a la política económica de “laissez-faire”, a la premisa que los derechos individuales no permiten que el gobierno interfiera en la vida privada de sus ciudadanos.
Un esclavo que sólo lucha para que no le acorten las cadenas un eslabón más ha perdido la noción de lo que es ser esclavo.
No hay tal cosa como “500 euros menos de libertad”. La libertad no se mide en grados o en dinero. O alguien está embarazada o no lo está. O alguien está vivo o no lo está. O alguien es libre o no lo es.
Aprovechemos esta nueva regulación para despertar de nuestro estupor.
“Un trozo de papel no te alimentará cuando no haya pan que comer. No construirá una fábrica cuando no haya vigas de acero que comprar. No hará zapatos cuando no haya cuero ni máquinas ni combustible. Habéis oído decir que la economía hoy día sufre de carencias repentinas e impredecibles de varios productos. Esos son los síntomas anticipados de lo que nos espera” – Ayn Rand
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Por Domingo García, Presidente de Objetivismo Internacional