miércoles, 8 de julio de 2015

¿Qué es Bitcoin?

 
Bitcoin fue creado en 2008 por una persona, o grupo de personas, que emplearon el pseudónimo de Satoshi Nakamoto. Es una moneda virtual, que sólo existe como anotaciones en un libro de contabilidad almacenado en internet. Empezó a funcionar en la práctica el 3 de enero de 2009 y su diseño revela un conocimiento informático y económico bastante amplio. No tiene valor en sí mismo, pero la tecnología con que está construido pretende influir la suficiente confianza como para que un cierto volumen de usuarios lo use como dinero y así le dé valor.
Su uso es similar al de la banca electrónica o sistemas de pago por internet como Paypal. Cada usuario dispone de uno o varios monederos con un cierto número de bitcoins, que puede emplear para hacer pagos por vía electrónica. Existen casas de cambio en internet que nos permiten comprar bitcoins a partir de otras monedas. Aunque ha habido intentos de crear monedas Bitcoin físicas, no dejan de ser un apaño: el dinero en bitcoins que representan esas monedas no está realmente en ellas sino en la red.


Sólo los liberales son revolucionarios

Cambio de paradigma 

Si entendemos revolución no como un cambio violento de las instituciones sino en su acepción más general de cambio rápido y profundo, la única revolución que podría calificarse como tal en España sería la liberal. Si Podemos ganara las elecciones o llegara al Gobierno por ser la principal fuerza de una coalición de izquierdas, sería un terremoto político, qué duda cabe. Pero aunque llevara a cabo el programa chavista que tanto tememos muchos, no habría cambio de rumbo alguno. Sería, como diría Mafalda, el continuose del empezose de la socialdemocracia española.


Los peligros de contar con "los aliados"

Líbano e Irán

 

 
El cowboy se ha jubilado. El multilateralismo está de vuelta. La diplomacia es la reina. Eso es lo que generalmente se cree del segundo mandato de George W. Bush: bajo la influencia de la secretario de estado Condoleezza Rice, la administración ha incluido por fin a "los aliados".
Esto se considera un cambio de curso radical. No lo es. Incluso el unilateralista más ardiente prefiere siempre apoyo multilateral bajo una de las dos siguientes condiciones: existe algo que los aliados pueden realmente ayudar a lograr o de todos modos no hay nada que hacer, de modo que el multilateralismo te concede el disfraz de aparentar hacer algo.


Contra la Constitución

Obamacare 

 
Hay que ponerle puntos positivos por agilidad mental. El "acomodo" de la píldora anticonceptiva por parte del presidente Obama fue tan fructífero a nivel político como insignificante a nivel moral. No fue sino un numerito de contabilidad creativa que sigue obligando a las instituciones católicas (y a las demás instituciones religiosas) a prestar una cobertura sanitaria que engloba el control de la natalidad, la ligadura de trompas y los abortivos del día después -cosas todas que vulneran la doctrina de la fe de la Iglesia en materia del carácter sagrado de la vida-.